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Steve Kerr no está preocupado

Todavía no hay razón para pensar que no pueda haber un cuarto enfrentamiento consecutivo entre los Warriors de Golden State y los Cavaliers de Clevelanden la final de la NBA, a pesar de que a menudo ambos equipos han lucido mal al empezar esta temporada.

Francamente, al entrenador de los Warriors, Steve Kerr, no le sorprenden algunos problemas en los albores de la temporada. Tanto como jugador y ahora como entrenador, Kerr sabe del efecto prolongado que suelen tener los partidos de postemporada de un torneo al campeonato del año entrante. 

Golden State ha tenido problemas poco comunes con pérdidas de balón y la defensa al comenzar esta temporada, aunque los Warriors comenzaron a recobrar su sello con una victoria 141-113 contra los Clippers de Los Ángeles el lunes por la noche.

Cleveland ha lidiado con lapsos defensivos también y los Cavaliers acudieron a la fiesta anual de Halloween de LeBron James esta semana con una racha de tres juegos perdidos.

Kerr ya ha pasado por esto. Jugó para los Bulls de Chicago en 1997-98, cuando fue parte de un equipo que acababa de ganar dos títulos seguidos, pero que empezó con récord de 8-7. “Todos estaban fritos”, dijo Kerr.

Esos Bulls se las ingeniaron al final, acabando con su sexto título en ocho temporadas. Kerr no tiene ninguna duda ahora de que lo que haya estado plagando a los Warriors y a los Cavaliers en octubre quedará en el olvido cuando comiencen los playoffs en abril.

“No es fácil”, dijo Kerr. “Creo que eso es lo que más le cuesta trabajo entender a la gente, los fans, los medios de comunicación, quienquiera que sea, quien sea, en palabras de mi madre. Es la fatiga, la fatiga emocional y espiritual que se produce cuando has estado llegando a las finales. Por eso es que LeBron, después de haber llegado a las finales siete años seguidos, para mí, alcanzó uno de los logros más asombrosos que jamás haya alcanzado un jugador de esta liga”. 

Con todo y el talento de los Warriors, los jugadores siguen atentos a las indicaciones de Kerr.

En vista de que él no se asustó después de un inicio débil de la temporada, de 4-3, ellos tampoco lo hicieron. El lunes por la noche, el haber anotado 141 puntos en el terreno de los Clippers fue el claro recordatorio de que los Warriors siguen siendo los Warriors.

“No por sonar arrogante, pero sabíamos que esto se acercaba”, dijo Stephen Curry, dos veces jugador más valioso sobre la noche arrolladora de los actuales campeones.